¿Por qué mi gato achina los ojos? ¿Puede ser un problema de salud?

¿Alguna vez te ha pasado esto? Estás tranquilamente en el sofá viendo la televisión o leyendo un libro interesante cuando, de pronto, notas la presencia extraña, como si alguien te estuviera vigilando. En cuanto te giras, ahí está él… mirándote fijamente.

Lo cierto es que esto es más habitual de lo que parece. A nuestros queridos amigos felinos les encanta llamar nuestra atención incluso sin hacer nada, ya sea con la esperanza de obtener algo de afecto, o simplemente para que sepamos que están ahí y que le prestemos algo de atención. En estos casos, parece incluso que entrecierren los ojos, como achinados, lo que puede significar varias cosas, desde la satisfacción hasta una conjuntivitis.

¿Podemos leer el estado de ánimo de nuestro gato?

¿Te has fijado que lo gatos utilizan casi todas las partes de su cuerpo para comunicarse? Ya sea con otros gatos o incluso con cualquier persona con la que se crucen, los gatos utilizan cada parte de su cuerpo para decir algo.

  • Las orejas: Las orejas hacia atrás acostumbran a significar retroceso, que el gato tiene miedo, está muy atento, y que puede salir corriendo en cualquier momento. O la cola, que cuando está totalmente erguida significa que nuestro gato está contento, tranquilo y con ganas de jugar.
  • Los ojos: Los ojos no son una excepción. Las pupilas, por ejemplo, nos dan información sobre su estado de ánimo. Por ejemplo, cuando veamos que nuestro gato entrecierra los ojos puede significar que está haciendo lo que se conoce como un “parpadeo lento”, que es básicamente eso, un parpadeo muy dilatado en el tiempo. Si ves que un gato que está sano y bien está haciendo un parpadeo lento, lo más probable es que signifique que está relajado, tranquilo y que no tiene miedo.
  • Las pupilas: Las pupilas también nos pueden decir mucho acerca del estado de ánimo de nuestro gato. Cuando están grandes y dilatadas, normalmente significa que está en estado de alerta, ya sea porque está nervioso e intranquilo o simplemente porque está jugando. Cuando las pupilas están pequeñas, en cambio, significa que nuestro gato está atento y concentrado en algo. En algunos casos se asocian las pupilas pequeñas con estados de ánimo poco agradables e incluso agresivos. Si detectas que puede ser el caso y que tu gato se siente un poco atosigado, déjale algo de espacio para que se relaje hasta que notes que vuelve a querer algo de compañía.

Pero… ¿es posible que se deba a un problema de salud?

Aunque la gran mayoría de las veces que tu gato cierre los ojos significará que está relajado y tranquilo, también es posible que se deba a un problema en su salud.

Antes de ponernos nerviosos, te recomendamos que hagas un seguimiento de las reacciones de tu gato durante al menos dos días, para asegurarte de que:

  • No se trata de ninguno de los motivos que veíamos anteriormente (nerviosismo, “parpadeo lento”, etc.)
  • No se le haya metido nada en el ojo, como una mota de polvo o incluso un pelo. En este caso, si te fijas, verás que intentará rascarse los párpados en las paredes o el suelo. Esto puede ser un indicador que te permita descartar problemas mayores. En este caso es probable que se le pase al cabo de un rato, aunque si ves que el problema perdura, puedes probar de echarle lágrimas artificiales que venden en la farmacia para intentar lubricarle los ojos. Si ves que el problema persiste, lo mejor será acudir al veterinario para que lo examine.
  • No se trate de conjuntivitis. A veces, la conjuntivitis aparece justo después de que, como decíamos en el punto anterior, entre suciedad en el ojo de nuestro gato. Por este motivo, deberemos prestar atención también durante los días posteriores para asegurarnos de que no va a peor. Sabremos si nuestro gato sufre conjuntivitis si sus ojos se ponen rojos o de un color más turbio, le pican o vemos que lloran a menudo o segrega muchas legañas. En este caso podemos acudir directamente a nuestro veterinario, que muy probablemente nos recetará antibiótico en formato crema o gotas.

¿Cuándo debemos preocuparnos realmente?

Como hemos dicho, no podemos alarmarnos por cualquier cosa y perder los nervios. Lo más importante es mantener la calma y hacer seguimiento durante 1 o 2 días a nuestro gato para ver qué le está pasando y cuáles son sus síntomas. Lo mejor de esto es que tendremos mucha más información para aportarle al veterinario en caso de que finalmente el problema sea grave. De esta manera su diagnóstica podrá ser más preciso.

Si los síntomas se prolongan e indican que puede deberse a algo grave, deberemos acudir al veterinario. Si se descartan las situaciones anteriores es probable que se deba a alguna de las siguientes afecciones, que son las enfermedades oculares más comunes en los gatos:

  • Herpesvirus Felino 1
  • Clamidia Felina
  • Micoplasma

Los problemas oculares en los gatos pueden dar lugar a ceguera si no se tratan correctamente en tiempo y forma. Si se da el caso y acudes a un veterinario, éste podrá explorar a tu gato y confirmarte el diagnóstico.

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