Mi gato hace ruidos cuando respira, ¿es normal?

Es normal preocuparse cuando nuestra mascota hace ruidos al respirar, especialmente si nunca había sido propensa y no lo había hecho antes. Y esa es la actitud correcta, ya que ciertamente, es un indicio de que algo puede estar funcionando mal en su organismo. 

La buena noticia es que las enfermedades respiratorias que son detectadas a tiempo tienen altas probabilidades de que no deriven en una patología más grave.

Sin embargo, hay que aclarar que algunas razas emiten algún tipo de ruido de forma natural, y sobre todo a partir de la edad adulta, por lo que una visita al veterinario nunca viene mal para aclarar dudas y poder atajar el problema, si lo hubiera, desde un primer momento.

Aunque la valoración del especialista tras una exploración in situ es primordial, intentaré ayudarte a resolver algunas dudas que puedas tener al respecto y así tener una idea aproximada de lo que le podría estar ocurriendo a tu gato:

Señales de alerta

En los gatos, cualquier síntoma fuera de lo común es señal de que su salud puede estar comprometida. Básicamente porque, como mecanismo de supervivencia, tienden a enmascarar posibles afecciones que puedan estar padeciendo. Por ello, si detectamos cualquier anomalía en su comportamiento o aspecto, debemos considerarlo un síntoma más que evidente de que puede que algo no vaya del todo bien, y buscar cuanto antes la causa y el tratamiento más adecuado.

Por ejemplo: si su respiración se ha acelerado, o al contrario, vemos que es muy lenta, tiene tos, estornudos y respira por la boca, es recomendable acudir al veterinario cuanto antes para que lo explore y determine un tratamiento.

Cabe destacar que entre las señales de alerta se encuentran también los bufidos y ronquidos. Aunque pueda parecerte extraño, más allá de situaciones concretas de estrés, miedo o enfado, los ronquidos y bufidos no son normales en los animales si nunca antes han sido propensos a ello.

Posibles causas

Aunque el veterinario siempre tendrá la última palabra tras haber explorado al animal, puede que esta lista con los motivos más comunes te dé una orientación sobre lo que podría estar pasándole a tu gato:

  • Altas temperaturas: Asegúrate de que en verano tu gato tenga acceso ilimitado a fuentes de hidratación y una buena sombra siempre a su alcance. Puede presentar jadeos fruto del calor, por lo que tener varios cuencos de agua cerca de su sitio de descanso puede mejorar este problema.
  • Asma: Esta es una enfermedad que también ataca a los gatos, por lo que si notas que tu mascota tiene problemas para respirar y parece ahogado, tiene altas probabilidades de que esté teniendo un ataque de asma. Si además el gato presenta bronco-constricción, tos u otras dificultades respiratorias, no hay duda. Lamentablemente, los que sufren de esta condición tendrán que lidiar con ellas de por vida, así que es conveniente visitar al veterinario para que pueda confirmar este extremo y aconsejarte sobre los cuidados que va a requerir a partir de ahora.
  • Neumonía: Nos vamos esta vez al otro extremo. Puede que las altas temperaturas provoquen que el gato emita ciertos sonidos, pero las bajas también tienen una parte en esta historia. Cuando llega el invierno, los gatos tienen a enfermarse con bronquitis y neumonía, así que puede que el sonido que hace el felino cuando inhala y exhala se lo deba a una de estas enfermedades. Algunas veces, si no se ha curado correctamente, puede que arrastre los efectos de la enfermedad durante algunas semanas, por lo que es importante hacer un seguimiento de su evolución y evitar recaídas, especialmente si ya tomó antibiótico.
  • Alguna obstrucción: Ya sea un objeto, un tumor o un abceso, cualquier cuerpo extraño en las vías respiratorias puede estar produciendo esos sonidos. De nuevo, recomendable visitar al veterinario.
  • Enfermedad pulmonar: Si los pulmones se han visto afectados, puede que el gato esté presentando jadeos o que, en casos más graves, su boca, nariz y lengua se tornen azuladas como evidencia de una falta de oxigenación. El derrame pleural es uno de los más comunes, generalmente como consecuencia de un fallo cardíaco, neoplasia, peritonitis o piotórax, provocando que los pulmones se llenen de pus y no puedan expandirse correctamente.
  • Enfermedades virales: El calicivirus felino y el herpesvirus, son dos de los principales virus que atacan los ojos, nariz, boca, lengua y garganta de los gatos, todos a la vez, creando un cuadro verdaderamente complicado en el animal y altamente contagioso para los demás que hacen vida con él.
  • Estrés: En algunas ocasiones, la salud física del gato no está comprometida pero sí la psique. En esos casos el animal no mostrará fallas en sus órganos, pero evidenciará una respiración agitada, taquicardia, pupilas dilatadas, labios resecos… Debes buscar cuanto antes el desencadenante del estrés para eliminarlo lo más pronto posible.

¿Qué hacer si un gato no respira bien?

En definitiva, si vemos que los problemas de respiración que se presentan son nuevos y dificultan las correctas funciones de nuestro gato, lo recomendable es llevarlo de inmediato a urgencias y aplicar correctamente el tratamiento que el profesional indique. 

En su mayoría, el veterinario recetará antibióticos, antialérgicos y, en casos de asma, el uso de inhaladores.

Consejos finales

  • Algunas razas como los persas son más propensas a sufrir de enfermedades respiratorias. Pregunta a tu veterinario si la raza de tu gato es una de las afectadas por este tipo de dolencias.
  • Fíjate si el gato hace ruidos al dormir o si hace ruidos siempre, y háblale de ese detalle al veterinario. Puede que el felino haya tomado una posición incómoda que le esté obstruyendo la nariz y por eso haga esos ruidos al respirar.
  • Los gatos siameses tienen tendencia a sufrir de asma, así que si este es tu caso, debes vigilarlos de cerca.
  • Si tu gato sufre de ataques de asma, controla el ambiente donde se desenvuelve. Evita el humo, cigarrillos, encender velas de incienso, los lugares con mucho polvo, los ambientadores o los aerosoles, que pueden fácilmente desencadenar un ataque.
  • Los felinos que sufren de derrame pleural deben visitar al veterinario constantemente para que el líquido sea drenado, pero para ver una verdadera mejoría hay que encontrar la causa del derrame. Para ello es básico el seguimiento veterinario.
  • Evita dejar objetos pequeños en el suelo cerca del felino ya que, por muy minúsculo que sea, puede causar estragos en la tráquea, nariz y garganta. Botones, hilos, agujas, espinas, entre muchos otros, se incluye en la lista de estos objetos peligrosos.
  • Todos los síntomas que hemos descrito anteriormente pueden venir acompañados de malestar general, fiebre y falta de apetito.
  • Otras causas de la respiración agitada en gatos son infecciones, lesiones traumáticas, envenenamiento por toxinas o bajo recuento de glóbulos rojos, entre otros.
  • Al contrario de los perros, no es normal que los gatos respiren con la boca abierta. Este es el primer síntoma grave, no dudes en acudir al médico cuando observes a tu gato haciendo esto.
  • Un gato tembloroso en un ambiente cálido es un gato estresado, así que estate pendiente y evita que pueda sufrir problemas al respirar.
  • Si el gato está frío sin motivo justificable, en los supuestos más graves puede querer decir que le está fallando la entrega de oxígeno a las células, y por ello debe hacer un mayor esfuerzo por respirar. Es un caso extremo, y para nada común.
  • Algunos parásitos pueden migrar hacia los pulmones, dificultando su correcto funcionamiento.
  • Evita a toda costa medicar al gato sin prescripción ni supervisión veterinaria.
  • Si tu mascota presenta alguno de los síntomas que hemos visto, o simplemente crees el tipo de respiración es distinta a la habitual y debe observarse, no dudes en acudir al veterinario. Una observación exhaustiva por parte de un profesional es siempre la mejor opción.

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