¿Por qué mi gato me muerde las piernas?

Si convives con un gato, seguramente habrás recibido por sorpresa uno que otro mordisco, sobre todo en la zona de las piernas. 

¿Por qué tú gato te muerde? Es una duda que siempre ronda en la mente de quienes tienen ese tipo de mascotas ya que no entienden cómo pueden pasar en pocos minutos de ser una tierna bola de pelos a ser una fiera que les ataca sin ningún motivo aparente. 

Aunque son muchas las causas, hemos recopilado alguna información que podría ser útil para ti sí te encuentras en esta circunstancia. Ten en cuenta que este artículo no sustituye a la recomendación del veterinario. 

Instinto animal 

Esta es la razón principal por la cual los gatos pueden morder a sus dueños de repente y en cualquier momento. Por lo general, la intención del felino no es hacer daño al humano, sino que es simplemente una forma de mantener activo su instinto cazador. 

Los gatos, aunque hayan sido domesticados y vivan en un hogar con sus dueños, nunca olvidan del todo los rasgos propios de su especie. Por este motivo, lo más probable es que tu gato intente desarrollar y ejercitar a lo largo de su vida sus instintos más básicos de su naturaleza felina, que normalmente tienen relación con las actividades de alimentación, descanso, cacería, diversión, entre otros. Ejercitarse de esta manera les permite permanecer sanos y activos. 

¿Cómo mantener activo el instinto cazador en mi gato sin que me perjudique? 

Para desarrollar el instinto cazador de un gato, se deberá mantener activo al felino. La idea es que sienta el deseo constante de atrapar a la presa. Para ello, existen juegos pensados precisamente para evitar que consigan una válvula de escape a través del ataque. Por ejemplo, usando plumas y cañas. 

Es posible que a tu gato le llame la atención el movimiento del pantalón o el color de los zapatos y por eso intente morderlos. En estos casos, utiliza pelotas, pequeños ratones de juguete, plumeros, o juguetes similares para que el gato desvíe su atención hacia ellos. 

Es su manera de jugar

Un felino que no cuenta con el entretenimiento necesario para no aburrirse no podrá desarrollarse del todo bien y, por consiguiente, tenderá a volverse agresivo. 

La consecuencia de que tu gato esté aburrido o esté sobre estimulado será, muy probablemente, que el gato decida atacar. Muchas veces los gatos muerden como una forma de interacción social, como parte de un juego, por miedo, desconfianza e, incluso, para demostrar afecto. 

Cuando son cachorros, los gatos tienden a morder los tobillos o las piernas sin hacer mayor daño. Este comportamiento resulta adorable e inconscientemente es reforzado por los dueños.  Sin embargo, cuando crecen ya no resulta tan divertido. Hay que tener en cuenta que cuando llega este momento los gatos adultos no entienden por qué en momentos pasados se premiaba esta actitud que ahora se rechaza y, en muchas ocasiones, ya es muy tarde para querer corregirlos. 

Culpa al ADN 

En algunos casos, la agresividad es provocada por la predisposición genética. Algunas razas tienden a ser más dóciles que otras. 

Las razas Siamés, Esfinge, Bombay y Bengala, son consideradas las más agresivas. 

Traumas pasados 

Errores en el proceso de socialización mientras era un cachorro pueden desencadenar comportamientos inesperados en los gatos. Tanto en la manera de defenderse como en la de expresar cariño, si un gato posee traumas debido a experiencias negativas, mostrará actitudes agresivas con sus dueños. 

Si este gato se siente asustado o en peligro tenderá a defenderse mordiendo. 

¿Cómo diferenciar si un gato te ataca o si está jugando? 

Los gatos poseen una personalidad muy particular y cada uno reacciona de manera distinta ante lo que desea. Además, en el mismo gato la respuesta puede variar según su estado de ánimo. 

Si te muerde suavemente, es probable que lo esté tomando como un simple juego o como una forma de demostrarte su afecto. En inglés se le conoce como “love bite” o mordisco de amor. De todas formas, en realidad no hay un método exacto para determinar si un gato está jugando o si te está atacando: algunas veces, ellos juegan, pero el mordisco es fuerte y doloroso. Por este motivo, deberás observar bien a tu gato para lograr conocerle y poder descifrar su personalidad. 

Es importante recalcar que los límites en los juegos los aprenden de su madre y hermanos, ellos suelen jugar desde pequeños poniendo a prueba su intensidad y fuerza. Pero en los casos en los que los gatos han sido apartados muy temprano de la camada, este aprendizaje se ve interrumpido y por lo tanto, no saben manejarlos correctamente. 

Si sospechas que el comportamiento de tu gato es más bien un ataque, es importante que intentes identificar de dónde viene el agente desencadenante de la agresividad. Puede ser un ruido fuerte, una persona extraña en la casa u otro animal. También se puede dar el caso de que vengamos de acariciar a un perro o a otro gato y el olor les cause rechazo y por eso nos ataquen. 

¿Qué hacer para evitar que un gato muerda? 

A pesar de que en algunos casos tu gato ataque tus piernas a manera de juego, nosotros recomendamos que no refuerces este comportamiento ya que puede acabar haciéndote daño. Lo mejor es que no le premies ni te rías cuando te muerde, aunque no hayas sentido dolor. Otra recomendación es que no retires bruscamente el pie ya que puede ser que si lo haces llames más su atención y crea que es un juego.  

Acostumbra a tu gato a expresar su afecto de manera segura. Debes recordar que la modificación de los patrones de conducta lleva tiempo, por lo que debes armarte de paciencia. 

Ignora su comportamiento si sabes que lo hace para llamar la atención. En el caso de que esté enfermo o se sienta débil lo hará como una forma de protegerse, así que deberás consultar con el veterinario para que te oriente en la mejor manera de acercarte a él para consolarlo sin que te ataque. 

Si las mordeduras se han vuelto muy constantes, es importante que consultes con un etólogo gatuno para que te ayude a identificar la causa. En algunos casos, la medicación puede ayudar a que el gato baje los niveles de agresividad, sobre todo si hay niños en la casa. 

Algunos consejos 

Para contribuir a que el gato disminuya su agresividad, puedes seguir estos consejos: 

1) Mejora su entorno

Para evitar que el gato se aburra mientras está solo en casa, rodéalo de juguetes como rascadores, lugares para trepar o cualquier otro instrumento que sirva para distraerse. 

2) Comparte con tu mascota 

Disfruta de momentos de calidad con tu gato para crear un lazo más fuerte. 

Existe una patología llamada Síndrome del Gato-Tigre, común en los gatos que pasan mucho tiempo solos. Se da cuando el animal ataca como una forma de llamar la atención por sentirse abandonado. 

3) Dale compañía 

Si a pesar de que le has proporcionado suficientes juegos como para que se entretenga se aburre, considera brindarle un compañero. Aunque los gatos son muy territoriales, siguen siendo mamíferos y a estos animales les encanta convivir en manadas, así que alguien con quién compartir su día a día no le vendría nada mal. 

Si decides darle un compañero, no olvides “presentarlos” para que se vayan conociendo poco a poco y así evitar inconvenientes por el dominio del territorio. 

4) Mantenlo sano

Un gato sano es un gato feliz. Las visitas periódicas al veterinario, una alimentación saludable, correcta desparasitación y el cumplimiento de la carta de vacunas serán algunos de los detalles que deberás cuidar para que tu mascota esté físicamente activa. 

En el caso de que la agresividad del gato sea constante, el veterinario también se encargará de detectar un problema hormonal a través de pruebas de sangre. 

Si consideras que el problema no es de salud sino conductual, un etólogo gatuno podría haceros una vista en tu casa para crear un plan de modificación de conducta y así garantizar una disminución en sus niveles de agresividad. 

5) Presta atención a las señales 

El lenguaje corporal de los gatos es bastante específico, solo debemos aprender a identificar cuándo están a la defensiva. 

Por lo general una cola serpenteante y orejas caídas, son señales de que algo lo está incomodando. En ese momento no te acerques y mucho menos intentes acariciarlo. 

También debes alejarte si maúlla fuertemente, se eriza el pelo, si se o bufa o cuando ya no quieren que les sigas acariciando (por ejemplo, si dejan de ronronear o cambian de posición). 

6) No lo toques en zonas prohibidas 

Aunque a los gatos les encantan las caricias, hay ciertas partes de su anatomía que no permiten que las toque cualquiera.  

Por ejemplo, la barriga, las patas y la cola, solo deben ser acariciadas si el gato lo permite, pero sobretodo, si está completamente relajado. 

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