Mi gato se ha vuelto agresivo ¿Por qué? ¿Qué puedo hacer?

Los gatos, a pesar de no ser las mascotas más cariñosas, no son animales agresivos. Si tu gato se torna arisco de un momento a otro, deberás buscar la causa, ya que no es una actitud normal en ellos.

Todo dueño de un felino debe aprender a interpretar el comportamiento de su mascota y, en especial, en el caso de los gatos, ya que tienden a esconder las enfermedades y a enmascarar el dolor mostrando en su lugar un lado agresivo.

Por ello, si estás preocupado por esta situación, continúa leyendo este artículo, así sabrás como manejar este problema.

Entiende a tu gato

Si tu gato se ha vuelto agresivo de un momento a otro, te está dando una señal de que algo le está sucediendo, su comportamiento no es por capricho o casualidad.

Se dice que un gato es agresivo cuando, después de tener un comportamiento tranquilo, adopta una actitud amenazante y ataca a otros animales y personas ya sea arañando o mordiendo.

Entender la psicología gatuna implica leer su expresión corporal. Los gatos siempre advierten con anterioridad de las reacciones «sorpresivas».

Por ejemplo, para una postura defensiva, las señales serían las siguientes:

  • Vista fija
  • Pupilas dilatadas
  • Orejas aplastadas
  • Cola enroscada
  • Golpes con las patas delanteras
  • Gruñidos, silbidos o bufidos

Por el contrario, si el gato no se siente atacado, sino que piensa atacar, la actitud ofensiva sería la siguiente:

  • Postura dominante
  • Cola alzada
  • Pupilas contraídas
  • Aullidos
  • Orejas estiradas

En cualquiera de los dos escenarios, la idea principal es buscar la causa de la agresividad. Vamos a conocer algunas de ellas.

1) Dolor

El dolor se encuentra en la posición número uno ya que es muy difícil saber cuándo le duele algo a un gato. Los felinos tienen mucha tolerancia al dolor y suelen esconder sus padecimientos como una manera de supervivencia.

La única manera de reconocer que un gato le duele algo es si por casualidad tocas la zona afectada mientras lo coges o acaricias lo que, por supuesto, traerá consigo una respuesta agresiva hacia ti.

Como habrás notado, no quiere decir que tu gato te odie, solo se está protegiendo.

Algunas de las enfermedades silenciosas que causan mucho dolor en los felinos y que suelen pasar desapercibidas son la artritis, otitis, peritonitis, infecciones urinarias, dolores dentales y afecciones renales.

2) Abscesos

Los abscesos suelen salir en los gatos después de una fuerte pelea. Lamentablemente, no siempre son detectables hasta pasado un buen tiempo, pero eso no significa que no sean dolorosos. Si tocas sin querer al gato en el lugar donde está creciendo un absceso, el dolor será insoportable y querrá alejarte con un zarpazo.

3) Efectos secundarios

No todas las enfermedades causan dolor, pero sí hay muchas que generan estrés y por lo tanto derivan en un comportamiento agresivo, tales como cáncer, problemas de tiroides y la rabia.

4) Miedo

La correcta socialización de un gato impedirá que se asuste ante cualquier estímulo externo como la llegada de visitas al hogar o cualquier ruido fuerte. Si el gato no está bien socializado, el miedo puede generar actitudes agresivas ante este tipo de situaciones, ya que sentirán que no las pueden manejar. Es por ello que, si tu gato no fue bien socializado, deberás invertir un esfuerzo extra y tratar de tranquilizarlo para que poco a poco vaya adquiriendo la confianza que necesita y lograr conservar la calma ante situaciones inesperadas.

5) Instinto de protección

Sobre todo, si se trata de proteger a los cachorros, las gatas se vuelven muy territoriales y celosas. Si intentas acercarte a la camada, seguramente recibirás un mordisco o arañazo. No te preocupes, su actitud solo durará unas cuantas semanas, mientras ella sienta que los pequeños son vulnerables tratará de protegerlos de todo y de todos.

Para evitar exacerbar a la gata innecesariamente, no te acerques a los pequeñines a menos que sea estrictamente necesario, sólo limítate a vigilar que sus necesidades de alimentación, hidratación y aseo estén satisfechas y ella se encargará del resto.

6) Quiere aparearse

Si tu gato vive en un piso y no suele dar paseos callejeros, es posible que necesite aparearse y se sienta frustrado porque no puede.

Cabe la posibilidad de que huela a una gata en celo y se vuelva agresivo si no puede acceder a ella.

Lo mismo sucede si es una gata. Cuando entran en celo necesitan salir a buscar pareja y, si no la obtienen, descargan su ira contra quien se le acerque.

7) Personalidad

No todos los gatos son cariñosos y no todos son ariscos, cada uno tiene su personalidad, que influirá en las actitudes que tome el animal con respecto a los humanos que lo rodea.

Si a un gato no le gusta que lo acaricien o lo cojan en brazos, responderá con agresividad hacia quién intente hacerlo. Tampoco les gusta sentirse limitados así que, si lo coges o los abrazas muy fuerte, te dejarán saber que no les gusta.

Para los felinos, sentir que pierden territorio es sinónimo de sentirse dominados y esto es algo que les causa mucho estrés. Sucede cuando pasas mucho tiempo acurrucándolo y de repente te ataca, no es señal de rechazo, sino que solo está tratando de hacerte saber que ya ha recibido su dosis necesaria.

Además, si se sube a tu regazo quiere decir que te acepta y se siente cómodo contigo, pero no necesariamente que le guste que lo toques. Es difícil descifrar lo que desean, pero ahí radica tu pericia. Deberás aprender a conocerlo y así te ahorrarás muchos arañazos.

8) Es solo un juego

Seguramente has notado cómo se comportan los animales cuando están jugando con otros de su misma especie. Para ellos es una manera de practicar su instinto cazador sin hacer daño, pero en el caso de que no hayan aprendido los límites correctamente, corren el riesgo de hacer daño al otro mientras practican.

Uñas y garras son parte del juego, sobre todo cuando son cachorros, pero también pueden ser dolorosos cuando son adultos y no miden la intensidad de sus movimientos.

9) Territorialidad

Cuando el felino quiere defender su territorio, adopta una postura agresiva como una manera de alejar a quien considera una amenaza. Lo más seguro es que aúlle o chille tratando de espantar al otro, tal y como lo hacen en el celo para alejar a quien intente quitarle a su pareja.

Cabe destacar que un gato puede definir como oponente a otro gato, a un perro o incluso a un humano o cualquier otra especie que considere está invadiendo su espacio.

Esto suele terminar en peleas.

10) Comportamiento condicionado

En ocasiones el gato está siendo agresivo como una respuesta a una actitud que el dueño tomó en alguna oportunidad. Veamos: si anteriormente el gato se mostró violento e intentaste calmarlo con mimos o golosinas, entonces aprendió que si se porta mal recibirá un premio, así que lo hará todas las veces que sea necesario a cambio de lo que desea.

Que lo regañes o castigues también es contraproducente ya que las secuelas pueden ser peores, dirigiendo siempre su ira hacia ti.

11) Causas Emocionales

El estrés es una de las enfermedades que más afecta a los felinos. La ansiedad, el temor a los cambios y la soledad, son los factores psicológicos que derivan en un cuadro de estrés.

Para los felinos, la estabilidad emocional es tan importante como la alimentación, así que puede que el padecimiento de tu mascota no sea a nivel físico sino psicológico.

Cabe destacar que las causas que generen estrés en un gato son tan diversas que pueden pasar desapercibidas por considerarse triviales, pero hay que recordar que son animales muy sensibles.

12) Ninguna de las anteriores

En ocasiones, el origen de la agresividad es desconocido. Puede que ninguna de las causas que hemos mencionado anteriormente sea tu caso. Al no saber cuál es la causa del comportamiento errático, es más difícil corregirlo. Te recomendamos que acudas a un veterinario para que pueda evaluar a tu gato.

Agresividad redirigida

Hay un caso en particular que suele suceder en la mayoría de los casos pero que muy pocos logran identificar. Se trata de la agresividad redirigida o, lo que es lo mismo, que el gato se ha irritado por un estímulo, pero dirige su ira hacia otro, generalmente a un humano.

Suele confundirse con el instinto de territorialidad, pero no es así. En estos casos, para el gato los humanos no están invadiendo su espacio, sino que sólo aparecen en un momento equivocado, por lo que el gato termina explotando su agresividad con lo que tiene más cerca.

¿Qué hacer ante un gato agresivo?

Aquí te presentamos una serie de recomendaciones que puedes tener en cuenta ante la presencia de una mascota que se ha tornado violenta:

  • No te acerques a él si te ha dado señales de estar a la defensiva
  • No lo regañes, castigues o lastimes
  • Lanza una toalla sobre el animal para taparlo y evitar que te arañe. Cógelo en brazos y colócalo en su jaula o contenedor para gatos hasta que se calme. Si es en una habitación oscura y vacía, mejor.
  • Si no está esterilizada o castrado, debes pensar en esa posibilidad.
  • Si la ira la está desatando una nueva mascota, sepáralos y luego vete introduciéndolos paulatinamente para que se reconozcan y se acepten poco a poco.
  • Si tienes la oportunidad de socializarlos, empieza cuanto antes. El proceso debería empezar a las 3 semanas de vida. Si tu gato ya es adulto y venía de la calle, consulta con tu veterinario para que te dé las pautas a seguir en ese caso.
  • Cuida que su cama, arenero y cuencos de comida y agua estén limpios
  • Ambienta el espacio con rascadores y juguetes para que pueda ejercitarse y entretenerse
  • Mantén el plan de vacunación al día
  • Si la causa de la agresividad es desconocida, acude a tu veterinario o a un etólogo gatuno para que te oriente.

Consejos Finales

  • No uses tus dedos para tentarlo. Aunque sea jugando, le estarás enseñando que tus dedos son una presa y no dudará en atacarlos.
  • Si estás acariciando a tu felino y te ha dado muestras de que está incómodo, detente de inmediato. Seguramente él se calmará y no llegará al punto de atacarte.
  • No regañes al gato, aunque te haya mordido o arañado, solo aléjalo de ti con un rotundo NO.
  • No grites o te asustes de más ante el ataque, el gato se pondrá peor.
  • Descubre cuál es el origen de la agresividad de tu mascota y procura un entorno tranquilo y saludable para él.

En cualquier caso, ante un gato agresivo es buena opción consultar con el veterinario para que descarte posibles complicaciones.

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